Alberto Fernández viaja a Madrid después de conseguir el respaldo de Merkel en Berlín

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El Presidente continuará su gira europea en la capital española, donde se reunirá con el presidente Pedro Sánchez y el rey Felipe VI. El miércoles lo espera en París Emmanuel Macron.

El presidente Alberto Fernández logró este lunes avanzar de forma decisiva hacia su objetivo de renegociar los plazos de pago de la deuda con el FMI, tras recibir el espaldarazo de la canciller de Alemania, Angela Merkel, con quien se reunió en Berlín en el marco de su gira europea en busca de apoyo político.

Del exitoso encuentro con Merkel el mandatario argentino también se llevó la impresión que dejó ante la poderosa dirigente europea, que lo ve emerger en una posición de liderazgo en medio de una convulsionada Latinoamérica.

«Tuvimos una excelente reunión con la canciller Angela Merkel, con quien compartimos visiones sobre muchos temas. Entre ellos, la necesidad de buscar un acuerdo con el Fondo Monetario que nos permita pagar sin dañar al pueblo argentino. Le agradezco mucho su calidez y apoyo», escribió Fernández en Twitter, mostrando una clara satisfacción por los resultados del encuentro bilateral.

Fernández llegó a Berlín con el propósito de hablar de la posibilidad de que Alemania acompañe a la Argentina en su planteamiento frente al FMI y consiguió de Merkel «el compromiso de que lo hará», según fuentes de la delegación que acompaña al mandatario argentino.

El respaldo llegó durante la cena que se realizó en la sede de la Cancillería Federal, después de un detallado informe del ministro de Economía, Martín Guzmán, sobre su paso por Nueva York y el planteo para renegociar los plazos de pago «sin quitas y sin condiciones», dijeron los voceros.

En las 2 horas y 15 minutos de conversaciones se habló también de las situaciones de la región, en especial de Bolivia y Venezuela, y Argentina dejó en claro que puede ser «la puerta de entrada» para Alemania a la zona, añadieron los portavoces. Fue en ese marco que Merkel, dijeron, le verbalizó a Fernández que su país lo considera «un líder que emerge con una posición de liderazgo» en América Latina.

Antes de esa conversación Fernández y Merkel hablaron ante la prensa para una suerte de declaración protocolar, en la que no hubo preguntas.

Con fondo azul y banderas de ambos países y de la UE al costado, Merkel expresó «el interés muy grande» de la industria de su país por el acontecer en Argentina y en el Mercosur y la necesidad de ver cómo Berlín puede «apoyar y ayudar» a la situación argentina.

A su turno, Fernández consideró «muy importante» su presencia en Berlín, destacó que Alemania es «un modelo que miramos de cerca» y subrayó la necesidad de «fortalecer el (acuerdo comercial) Mercosur-UE».

«Compartimos la preocupación por los organismos multilaterales, que es donde el mundo debe encontrarse», manifestó además Fernández, que reseñó que se conocen con Merkel desde 2005.

La canciller alemana explicó «la alegría» de la presencia del Presidente, sostenida en el hecho de que los dos países mantienen «lazos de amistad desde siempre y muy diversos, y ahora queremos reforzar estas relaciones».

«Sabemos que la Argentina no se encuentra en una situación económica fácil, y por eso es importante que hablemos de nuestras relaciones económicas también y pensar cómo desde Alemania, desde Europa, podemos apoyarle y ayudarles», remarcó Merkel.

Tras el intercambio formal, ambos mandatarios se retiraron acompañados de sus equipos a una sala del hipermoderno edificio de la Cancillería, donde Merkel descontracturó el encuentro proponiendo un brindis «por Alemania y Argentina».

Entre conejo, lomo con papas rústicas y postre de chocolate, ambos dirigentes dialogaron con mucha cercanía sobre asuntos de fondo y otros más concretos como una antigua demanda de una constructora alemana contra Argentina en el centro internacional de arreglo de diferencias Ciadi, que el gobierno de Mauricio Macri se había comprometido a resolver y que Fernández heredó.

El pedido de Argentina de que Alemania acompañara en la renegociación de su deuda estuvo precedido de un debate sobre las diferencias entre las consecuencias de la crisis de deuda argentina y la de los países europeos, que cuentan con «una red de contención», que aún hoy evita situaciones de extrema pobreza en amplios sectores de la población.

El Presidente subrayó ante Merkel que el plan argentino para resolver la actual crisis financiera se fundamenta en que «la deuda sea sostenible» para evitar nuevas caídas.

Otro de los asuntos que trataron fue el futuro del acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur, del que Merkel fue una de las más entusiastas impulsoras y que Fernández cuestiona, ya que considera que liberalizar ahora los aranceles sería muy perjudicial para la maltrecha industria nacional.

«Yo estoy en terapia intensiva y usted me invita a bailar un tango», le dijo el Presidente a Merkel, para explicar su posición, según fuentes conocedoras del intercambio que mantuvieron.

La conversación entre Fernández y Merkel pareció muy provechosa para ambos, pero la canciller alemana se encontraba tan cómoda que cuando estaban ya levantándose de la mesa llegó a pedirle al Presidente si podía hacerle «cuatro preguntas más», a lo que el mandatario no solo accedió sino que se ofreció a que lo llamara cuando quisiera, sobre todo si quería debatir acerca de cuestiones regionales.

Merkel se mostró muy interesada en conocer la opinión de Fernández sobre la situación de Venezuela, y tras escuchar el posicionamiento del mandatario argentino a favor de la facilitación de un diálogo, la canciller compartió el análisis.

Antes de reunirse con la dirigente alemana el mandatario argentino había tenido varias reuniones con empresarios, entre ellos directivos de Volkswagen y la multinacional Siemens, quienes también lo respaldaron.

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