Ante la presión, represión como respuesta. Por el periodista Hugo Moreno.

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La sociedad, o al menos una importante parte de ella, metió presión y se manifestó en contra de la pretendida reforma previsional que busca quedarse con los fondos de la seguridad social para cumplir con la partida de intereses de la deuda externa, y cubrir la necesidad de pago de los intereses de las Lebacs que se vencerán la semana próxima. 

Finalmente no hubo sesión en la Cámara de Diputados, donde se debería debatir el proyecto que ya cuenta con media sanción del Senado. El supuesto quórum anunciado por el presidente de la Cámara baja, Emilio Monzó, se dio merced a dos diputados que no juraron pero que se sentaron, cuando Monzó fue a su búsqueda, y hablo de Jorge Enríquez y Patricia Holzman,

Pero fue la propia diputada Elisa Carrió, cofundadora de Cambiemos, la que expresó en su pasaje de alocución en el recinto que “habla en minoría”, que en términos legislativos significa reconocer la falta del quórum necesario para sesionar, de lo contrario se hubiera sesionado.

La pretendida modificación a Ley de Movilidad para las Jubilaciones y que afecta además a las Pensiones y AUH, genera la pérdida de un derecho ya adquirido y perjudica sensiblemente a los ingresos de los jubilados. Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), asegura que con la nueva reforma previsional los jubilados perderán en 2018 un total de 4.888 pesos. La mayor pérdida será de $628 en marzo, abril y mayo respecto a lo que cobrarían con la actual Ley de Movilidad.

Cambiamos a palazos

La represión de hoy fue inusitada. La participación de la Gendarmería y la Prefectura en el operativo para blindar al Congreso fue inédita, nunca, ni siquiera en el 2001, se utilizaron estas fuerzas para semejante objetivo.  Un Congreso sitiado por las fuerzas de seguridad: Policía Federal, PSA – Policía de Seguridad Aeroportuaria, Gendarmería Nacional, Prefectura, Infantería, Motorizada; en consecuencia militarizado. Hubo camiones hidrantes, gases, balas de goma, gas pimienta, y mucha sed de venganza de los que dieron la orden de reprimir y de aquellos que se mostraban con escudos y cascos, armas y bastones, frente a manifestantes que en su mayoría no portaban más que la convicción de que el gobierno está procediendo mal con «los viejos».

Treinta detenidos de acuerdo al listado proporcionado por CORREPI, cerca de cuarenta heridos que fueron atendidos en diferentes nosocomios capitalinos. Muchos de esos heridos son anónimos y otros se los conoce por ser legisladores. Son los casos de Mayra Mendoza, Matías Rodriguez, Victoria Donda, Hugo Yasky, Leonardo Grosso, Horacio Pietragalla, entre otros, todos ellos diputados de diferentes fuerzas de la oposición política y parlamentaria.

También hubo trabajadores de prensa, así las balas le “cayeron” en el pecho de Pablo Piovano fotógrafo de Página 12, en las piernas de Marcelo Silvestro, en la cara de Pablo Cuarterolo, ambos periodistas de Perfil, un movilero de América 24, un camarógrafo de C5N, por mencionar algunos que también sufrieron la represión, como el caso del balazo de goma que dio en la cara de Gioanini, un referente de los jubilados que fue trasladado al Santa Lucia, y donde dicen que esta en riesgo su ojo .

Todos estos hechos, que nacieron del seno del Ministerio de Seguridad a cargo de Patricia Bullrich (a. Sargenta Teresa), y que nadie del PEN se “hace cargo”, responde a la política de militarización que viene mostrando como fueron los dos hechos del sur: Santiago Maldonado primero, y de Rafael Nahuel más tarde, que confirma una vez más un proceso de democracia violentada, no sólo en sus instituciones sino también en sus derechos.

Sin embargo, en conferencia de prensa el jóven jefe de Gabinete, Marcos Peña, denunció que desde que la iniciativa llegó al plenario de comisiones en Diputados «empezamos a ver una acción deliberada de violencia y búsqueda de bloqueo del funcionamiento normal de una institución».

Y siguió al estilo provocativo del diputado Massot: «Vimos hoy, como ayer, la búsqueda clara desde la calle y después en el propio recinto, en el que se cruzó una raya que no se había cruzado nunca, de diputados covertidos en piqueteros en el recinto para evitar el debate», manifestó Peña.

Sin Ley, hay DNU

Para Cambiemos, el hecho de levantarse la sesión tiene solución. En horas de la tarde, luego de la sesión frustada, la mayoría de los ministros del Gabinete nacional estamparon sus firmas al Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) para sacar la Reforma sin discutir en el recinto y sortear así al Congreso.

No obstante, Peña decía en su momento de la tarde: «No quisieron debatir, no permitieron el normal desarrollo de la sesión porque representan a una minoría. Optaron por la violencia en lugar del diálogo», tal vez esgrimiendo un adelanto sobre la firma del DNU.

Pero también es importante saber que la Constitución Nacional, en su artículo 99 reza que: «Solamente cuando circunstancias excepcionales hicieran imposible seguir los trámites ordinarios previstos por esta Constitución para la sanción de las leyes, y no se trate de normas que regulen materia penal, tributaria, electoral o de régimen de los partidos políticos, podrá dictar decretos por razones de necesidad y urgencia, los que serán decididos en acuerdo general de ministros que deberán refrendarlos, conjuntamente con el jefe de gabinete de ministros».

Según trascendió el ingeniero presidente Mauricio Macri introduciría en el texto de la reforma que impondrá por la fuerza a través de un Decreto de Necesidad y Urgencia, cambios en la fórmula para calcular la actualización de los haberes e incorporará un bono especial por única vez. Algo que no será tenido en cuenta para las próximas actualizaciones, ya que el bono sería parte del sueldo del jubilado, concretando una vez más un nuevo axioma: hecho el DNU, hecha la trampa.

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