Unos 400 trabajadores protestaron en Recoleta contra el cierre del Buenos Aires Design

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Unos 400 trabajadores del complejo de decoración Buenos Aires Design, en el barrio porteño de Recoleta, cortaron hoy durante una hora y media un carril de la avenida Libertador, en el cruce con la avenida Pueyrredón, para reclamar por 1.500 puestos que corren el riesgo de desaparecer con el cierre del predio, previsto para el domingo.

Empleados que trabajan en restaurantes, bares y en locales de venta de productos de decoración del centro comercial salieron a las 8.30 con bombos y platillos en una ruidosa protesta que contó con el respaldo de algunos automovilistas, en la que pidieron que los dejen quedarse hasta que se realice la nueva concesión.

“Si van a licitar el predio como dicen, que lo hagan mientras nosotros trabajamos. Van a cerrar el único polo de decoración que existe en la ciudad y recién nos enteramos el lunes cuando enviaron a los locatarios la intimación de desalojo”, dijo Claudia, una empleada de 49 años que trabaja hace seis en una empresa de sábanas y acolchados.

Aunque ella explica que mantendrá su empleo porque “a nosotros nos van a reubicar”, aseguró que el cierre del tradicional paseo de diseño “es un gran problema” y que los trabajadores piden “un poco de empatía y solidaridad para que no dejen en la calle a tanta gente”.

Con carteles que decían “No al cierre” y “1.500 personas nos quedamos sin trabajo”, los empleados del Buenos Aires Design colocaron dos sillones blancos y negros en medio de la arteria principal de Recoleta, frente al Museo Nacional de Bellas Artes, mientras pedían con cánticos por sus puestos de trabajo.

Pese a que se desconoce cuánto tiempo estará cerrado el predio que aloja decenas de locales de decoración y gastronomía, fuentes del gobierno porteño informaron que la concesionaria IRSA dispone “de tres meses extra para entregarlo en las condiciones pactadas en el contrato”, fecha que se cumple el 18 de febrero de 2019.

Osvaldo Fernández, de 74 años, apoderado del restó bar Down Town Matías desde hace 15 cuando el local abrió sus puertas, aseguró que están “a la expectativa de que haya una nueva negociación del gobierno de la Ciudad con el concesionario, para que no lo tengan cerrado durante un año y medio sin hacer nada”.

Algunos automovilistas que a esa hora de la mañana pasaban por el lugar tocaban bocina en respaldo a la manifestación, mientras otros circulaban a gran velocidad para no demorar más el paso.

“Había un rumor que nos iban a reubicar, pero no tenemos nada confirmado aún. Todos tenemos angustia y desesperación, pero yo la voy a pelear hasta último momento”, aseveró Rafael Ureta, de 35 años, quien desde hace 19 años trabaja en el Hard Rock Café del Buenos Aires Design.

Santiago, que desembarcó hace un año y medio en la cocina del restaurante Maldini, explicó que “nos habían dicho que iban a dar 18 meses de prórroga a IRSA y se mostró “desesperado” porque con su sueldo paga un alquiler y ayuda a sus padres.

Otra empleada de Down Town Matías, Melisa Pascuale, de 32 años y con un hijo de 5 a su cargo, hizo su descargo: “Esto es horrible, estoy sola con mi hijo y la tengo que pelear. La consternación es doble porque los trabajadores del Design somos una familia”.

“Todos sabíamos que iba a cerrar, pero de IRSA nos habían dicho que tenían la aprobación del gobierno para extender la concesión por un año y medio y ahora no tenemos nada”, se lamentó la mujer.

La Legislatura aprobó en primera lectura en octubre último un proyecto que impulsa una concesión por 20 años y está enfocado en un desarrollo cultural, gastronómico y comercial del predio pero con un nuevo mecanismo de actualización del canon.

El predio del Buenos Aires Design forma parte de las áreas de protección histórica, de acuerdo al código de planeamiento urbano porteño.

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