Los fundamentalistas del aire acondicionado que decidieron los famosos “24 grado…

Una alumna y su profesor. Estamos entrevistando a las personas que impusieron el uso “inteligente” o “responsable” de aire acondicionado usarlo a 24 grados. ¿Un invento argentino?

Hace unos años, en esta misma sección, publicamos el caso de Manuel L., que vivía con el aire acondicionado en tiempo completo porque se cree que habita “un país tropical”. No había sufrido cortes de energía (“¡Dios me salve y me guarde!”), pero su dispositivo reveló que había estado trabajando a unos hermosos 19 grados. Y es así de la mañana a la noche…”

En una habitación de su apartamento tenía un aparato con 6.000 frigorías. “Lleva un abrigo”, nos había advertido disfrutando perversamente de un dolor de garganta. “Sí, sé que recomiendan usar el aire entre 23 y 25 grados para ahorrar energía. No presto atención a esa indicación. No quiero. ¿Soy un transgresor?

El ingeniero Fracassi (centro) y su equipo de investigadores sobre el uso adecuado del aire acondicionado. Foto Germán García Adrasti

Cómo empezó lo de los 24 grados

En serio, la historia de 24 grados en nuestro país toma forma hace menos de diez años en el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA), una universidad privada dedicada específicamente a la enseñanza de la ingeniería en sus diferentes especialidades.

La idea surgió durante un lluvia de ideas en 2015, luego de que más de 170 países firmaran el “Acuerdo de París”, un tratado internacional para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y mantener por debajo de los dos grados centígrados el aumento de la temperatura provocado por calentamiento global.

En palabras más cotidianas, durante una reunión, la becaria –ahora ingeniera y estudiante de doctorado– Aylín Vázquez Chenlo Mencionó que su familia había pasado las vacaciones en un hotel brasileño con la temperatura del aire acondicionado cercana a los 18 grados. Como tenían frío, tuvieron que abrigarse. “¡Esto es ridículo!”, dijo preguntándose por qué esos aparatos alcanzaban temperaturas tan bajas.

Por lo que recomendó —¿ir al conserje del hotel?— que los visitantes pongan la temperatura del aire acondicionado a una temperatura no inferior a los 22 grados. Ya en el aula porteña, Aylin contó la anécdota buscando consenso para limitar el mínimo de un acondicionador de aire, investigando cuál sería la temperatura óptima de uso.

Aylin Vázquez Chenlo fue becaria cuando investigó el ahorro de energía a 24 grados.

Aylin Vázquez Chenlo fue becaria cuando investigó el ahorro de energía a 24 grados.

“Descubrimos que a pesar de que las incipientes campañas de esos días estaban dirigidas a la 24 grados, un grado más, 25, fue lo mejor”, dice. “De 23 a 24 grados hay un pequeño salto de ahorro. Y de 24 a 25 el salto de la curva de ahorro es imbatible”.

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ingeniero industrial y docente eduardo fracassi, líder en Concienciación sobre el cambio climático, escuchó con atención la historia del hotel de su estudiante y en ese momento exclamó algo que podría sonar como eureka!

“La idea nos pareció excelente”, subraya con la ilusión aún intacta. “Excelente porque no necesitas tecnología y solo se trataba de crear conciencia a la gente de los beneficios de hacerlo, principalmente porque el aire consume mucha energía y la energía no solo le cuesta dinero al estado nacional que subsidia las tarifas, sino también a la gente que tiene que pagar la factura de la luz”.

Ahorro de peso y energía

¿Qué hicieron estos cráneos? Calcularon que el consumidor capaz de poner su electrodoméstico a 24 grados se ahorraba un 10% de facturación. Y que a 25 grados, el ahorro ascendía al 14%. La experiencia climática/económica llegó a oídos de especialistas de Estados Unidos.

“Nuestros cálculos -dice el ingeniero y profesor- fueron verificados por los jueces de la Instituto de Tecnología de Massachusetts, y de ahí ganamos un concurso en la categoría industrias, algo inédito hasta ahora en el país. Nunca esperábamos tal éxito”.

Mientras el ciudadano común escuchaba la campaña nacional de 2016 sobre el uso comprometido del aire acondicionado, el equipo kiri, unos 20 diputados encabezados por el profesor Fracassi, comenzaron a estar en boca de autoridades y expertos.

“Ese premio lo recibimos en Boston de manos del distinguido Tom Malone, profesor de Massachusetts, y luego el Presidente de la Nación (Mauricio Macri) nos invitó a la Quinta de Olivos a lanzar una serie de campañas recomendando usar el aire acondicionado a 24 grados” .

fuera de la política

que fue instalado independientemente de los colores políticos: El actual gobierno también promueve el ahorro energético mediante el uso inteligente de la climatización.

“Sí, fue desde nuestra gestión que se reforzó el tema de poner el aire a esa temperatura”, dice Aylin. “La conciencia se hizo más fuerte. Sugerimos 24/25 grados para un consumo más eficiente, pero a nivel nacional se implementó 24 grados, parámetro que se utiliza en otros países desde 2014”.

“Tomando esta recomendación, descubrimos las posibilidades de aprovechar la energía consumida. También desarrollamos el prototipo de un dispositivo que puede mantener los límites de temperatura, similar a lo que sucedió con las lámparas de bajo consumo…”

Acondicionadores de aire.  Si se programan a 25 grados, ahorran más energía.  Foto José Gutiérrez / Los Andes
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Acondicionadores de aire. Si se programan a 25 grados, ahorran más energía. Foto José Gutiérrez / Los Andes

Para los que creen que el cambio climático es como cuando nos advirtieron que la masturbación causaba ceguera, el eje argentino del conflicto térmico, en su momento, buscó apuntar los cañones directo al bolsillo: Señora, señor, ahorrar energía es muy importante y trae muchos beneficios como pagar menos en la factura de la luz.

Subtema de la medida: el ahorro significa que el Estado Nacional paga menos dinero en subsidios y que, además, se reducen significativamente las emisiones de gases de efecto invernadero.

El estándar de 24 grados se volvió rabioso en 2016. Antes de esto, la experiencia de Aylin había demostrado que en un hotel de playa uno podía hasta contagiarse de gripe.

-Profesor, antes de esto, ¿con qué temperatura promedio nos refrescábamos los argentinos?

-Pues esa información la obtuvimos de una encuesta realizada en Estados Unidos a más de 22.600 personas.

No teníamos datos de cómo usábamos los argentinos el aire acondicionado hasta 2016, pero aprovechamos la competencia de la Colaboración climática del MIT de los Estados Unidos: algunos datos indicaron que más de cuatro mil usuarios usaron el aire acondicionado entre 21 y 23 grados y que casi seis mil usuarios lo usaron entre 23 y 24 grados, mientras que la mayoría lo puso entre 24 y 26 grados.

Ojo, también hubo gente -los menos- que respondieron que lo usaban por debajo de los 18 grados.

-Igual que hay “antivacunas”, ¿cómo llama a las personas que ignoran la recomendación de 24 grados?

-Bueno, hemos visto que hay gente que puede poner el aire acondicionado a 18 o 20 grados, el tema es que gasta más energía y al final tienen que apagar el equipo o subir la temperatura porque les hará frío.

Las leyes físico-químicas siempre se cumplennadie puede saltárselos. Y esta gente acaba perdiendo dinero, gastando energía que empeora el cambio climático y formando un círculo vicioso de más energía, más gasto, mayor temperatura y una consecuencia negativa en la infraestructura eléctrica que puede hacer colapsar el sistema.

De un momento a otro, año 2016, los verdaderos fundamentalistas del aire acondicionado se convirtieron en “Asunto de Estado”. Acto seguido, reunión con el Presidente para hablar de los famosos 24 grados y buscar la manera de articular una campaña nacional.

A 24 grados ahorras hasta un 10 por ciento de tu facturación.  A los 25, el 14%.  Foto Enrique García Medina
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A 24 grados ahorras hasta un 10 por ciento de tu facturación. A los 25, el 14%. Foto Enrique García Medina

“El gobierno que empezó en 2015 tuvo muchos problemas con los subsidios a la energía. Recuerdo una nota de Clarín donde se mencionó que los subsidios a gas y electricidad se habían llevado $475.000 millones, monto destinado entre 2004 y 2015 para evitar aumentos de tarifas.

“Estos subsidios fueron mucho dinero para el gobierno y nuestra propuesta podría ahorrar entre un 10 y un 14% de energía si se adoptara masivamente. Así de simple y contundente. Lo que el gobierno quería era reducir el subsidio eléctrico generado por el atraso tarifario.

-El descubrimiento, profesor, ¿es haber comprobado que se gasta menos dependiendo de la temperatura del aire acondicionado?

-Se sabía que usar el aire acondicionado a 24 o 25 grados ahorraba energía, pero por alguna razón el tema no se había planteado en el día a día de la gente. Presentamos el caso desde el punto de vista económico, energético y medioambiental.

Recuerdo que un amigo con una visión liberal me interrogó y dijo: “¿Quieres imponer la temperatura óptima del aire acondicionado a las personas?” Y le respondí que la gente era libre de usar el aire a la temperatura que quisiera, pero que se ahorraban un 14% de dinero en la factura si lo ponían “libremente” a 25 grados.

Y además, al hacerlo, ayudó a cuidar el medio ambiente y a reducir un poco el cambio climático.

-¿Es esto obligatorio?

-Creo que debería ser obligatorio en las entidades y empresas estatales. Una senadora que nos premió en el Senado de la Nación, la Senadora Marta Varela, me dijo que no se puede hacer una ley cuyo cumplimiento no se pueda verificar, ya que para hacerla habría que verificar que los usuarios la cumplan.

hasta donde sé esto no es una ley sino una recomendación. Además, a los fabricantes de aires acondicionados no les interesa modificar los equipos para ponerlos a 24 o 25 grados, entonces lo mejor, dijo el senador, es que es algo que la gente quiere hacer porque quiere hacerlo. Algo realmente voluntario.

wd

Esta nota contiene información de Clarin, Infobae, Telam y Ambito.