Una ONU fuerte tiene un papel clave para llevar la paz, la seguridad y la justicia social, dice el presidente cubano |



Bermúdez, que apareció a través de un video pregrabado, dijo que las consecuencias de la pandemia COVID-19 han hecho que las Naciones Unidas sean aún más importantes, en un momento en que la cooperación internacional ha sido insuficiente y las “fórmulas neoliberales” se han reducido. Capacidades de los estados para satisfacer las necesidades de sus poblaciones.

“Los más vulnerables han quedado desprotegidos, mientras que las naciones ricas, las élites y las transnacionales farmacéuticas han seguido beneficiándose”, declaró.

El mandatario cubano señaló las previsiones de la agencia de trabajo de la ONU, OIT, que pronostican que habrá 205 millones de desempleados en el mundo para el 2022, y expresó el temor de que no se alcance el objetivo de la ONU de erradicar la pobreza para el 2030. Continuó señalando que la gran mayoría de las vacunas COVID-19 se han administrado en países de ingresos medios o altos, y que cientos de millones de personas en países de ingresos bajos todavía están esperando recibir su primera dosis.

El señor Bermúdez sugirió que una respuesta podría ser una transformación de lo que llamó el “orden internacional desigual y antidemocrático”. Los países desarrollados, continuó, son los principales responsables de la situación actual y tienen la obligación moral de asumir la responsabilidad.

El pueblo cubano, declaró, tiene derecho a vivir en paz y seguridad, desarrollo, bienestar y justicia social, y agregó que “una ONU revitalizada, democratizada y fortalecida está llamada a jugar un papel clave en este esfuerzo”.

Un ‘cisma encabezado por Estados Unidos’

El señor Bermúdez pasó a denunciar la política exterior de Estados Unidos que, dijo, está promoviendo un “peligroso cisma internacional… a través del uso pernicioso y abuso de medidas económicas coercitivas”.

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Según el presidente cubano, Estados Unidos presiona a los países para que hablen y actúen contra los adversarios, derrocan gobiernos legítimos y rompen acuerdos comerciales. “Es un tipo de comportamiento asociado a la intolerancia ideológica y cultural, con una notable influencia racista y propósitos de ambición hegemónica”, declaró.

Bermúdez afirmó que los ataques de Estados Unidos contra Cuba han “excedido todos los límites, refiriéndose al mantenimiento del gobierno de Estados Unidos de su país en una lista de países que patrocinan el terrorismo.

Estados Unidos, dijo Bermúdez, proyecta una imagen falsa de Cuba y ha hecho todo lo posible para “borrar la Revolución Cubana del mapa político del mundo”. Declaró que el país se mantendrá firme.

Solidaridad durante la pandemia

A lo largo de la pandemia de COVID-19, continuó el presidente cubano, Cuba se ha mostrado solidaria con otros países, enviando más de 4.900 trabajadores de la salud a 40 países y territorios afectados por la pandemia de COVID-19. Los describió como “el orgullo de nuestra nación y un símbolo de su vocación por la justicia”.

Se han administrado unos 15,8 millones de vacunas desarrolladas en Cuba, y alrededor del 37,8 por ciento de la población del país está ahora completamente vacunada, dijo Bermúdez, y agregó que el gobierno espera que toda la población esté completamente inmunizada para fines de 2021.

Continuó expresando solidaridad con los gobiernos de Venezuela y Nicaragua, apoyo a las demandas de reparación de las naciones caribeñas por la trata de esclavos y reafirmó la creencia de Cuba de que Puerto Rico debería ser independiente.

Continuó reiterando el compromiso de Cuba con la paz en Colombia, el fin de la injerencia extranjera en Siria y una solución justa al conflicto de Oriente Medio. El presidente condenó las “medidas coercitivas unilaterales” impuestas contra Irán y las sanciones “unilaterales e injustas” contra Corea del Norte, y reafirmó la solidaridad con el pueblo saharaui.

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Bermúdez concluyó dirigiéndose a Afganistán. Dijo que las últimas dos décadas han demostrado que el terrorismo no se puede prevenir ni combatir con bombas, que la ocupación solo conduce a la destrucción y que ningún país tiene derecho a imponer su voluntad a naciones soberanas. “Se hizo obvio”, dijo, “que dondequiera que intervenga Estados Unidos, la inestabilidad, la muerte y las dificultades aumentan, dejando cicatrices duraderas”.

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